Román Reyes (Dir): Diccionario Crítico de Ciencias Sociales

Sociolingüística:
Corrientes y perspectivas
Juan Andrés Villena Ponsoda
Universidad de Málaga

>>> ficha técnica
 

1. Delimitación de corrientes

1.1. En todos los aspectos de interés epistemológico (definición del objeto, elaboración de conceptos, marco formal de representación, concepción del signo lingüístico), la teoría sociolingüística adopta una situación intermedia, de puente o de enlace entre dominios diferentes, que es "según se mire" el efecto o la causa del origen interdisciplinario de su formación primera (Kjolseth 1971).

Es perfectamente sabido que la colaboración o conjunción interdisciplinaria desarrollada en la segunda mitad del presente siglo, y sin la que no se entiende la constitución de la sociolingüística, se individualiza por contraste con el interés por el lenguaje, más o menos continuado en el tiempo, pero superficial y asistemático, en el ámbito de la sociología y, especialmente, de la antropología (Casado 1988; Hymes 1974). Del mismo modo, dicha práctica interdisciplinaria contrasta frente al uso únicamente pragmático o instrumental del contexto cultural o social, por parte de los lingüistas ocupados del cambio o de la diversificación de los dialectos (Koerner 1986).

Al margen de los problemas históricos e historiográficos que plantea la génesis de esta nueva rama del conocimiento humano, es un modo bastante útil de acceder a la definición del objeto y de los fines de la sociolingüística plantearse primero el problema práctico de la clasificación de las corrientes o direcciones que la constituyen. Inevitablemente, la fijación de límites y de criterios de discriminación trae consigo el planteamiento actual de algunos problemas que, sin duda, estuvieron presentes y marcaron la génesis de esta disciplina científica. De entre ellos, surgen a cada paso el de la movilidad o reversibilidad del punto de vista sobre el objeto de mediación y el de la constitución (experimental o interpretativa) de la ciencia:

11) La reversibilidad o capacidad de inversión del punto de vista sobre la relación de mediación entre la lengua (considerada desde la perspectiva de la variación ordenada y como síntoma específico de hechos sociales) y la sociedad y la cultura (observados como sistemas de reglas y normas capaces de explicar el comportamiento individual). El objeto intermedio definido en el campo sociolingüístico puede, así, considerarse desde perspectivas diferentes, pero complementarias, de modo que la lengua o la sociedad se definen, respectivamente, como figura o fondo, fondo o figura, aportándose así aparatos conceptuales y, sobre todo, métodos y técnicas analíticas diferentes adaptadas al dibujo epistémico resultante. La situación es, en consecuencia, bastante compleja, lo que explica el notable interés que el problema suscitó entre los primeros teóricos (Villena 1992, 29-42 y 81-141).

21) El trabajo en este campo parece, al menos de momento, diversificarse en dos líneas (en sí mismas bastante heterogéneas a su vez), cuya integración, hoy por hoy, es difícil (pese a los loables intentos en sentido contrario). Por un lado, la sociolingüística cuantitativa o dura, adaptada a las perspectivas hipoteticodeductivas de la ciencia actual (igual que la lingüística *asocial+ hoy dominante frente a la lingüística taxonómica inductiva); por otro lado, la sociolingüística cualitativa o débil, partidaria del trabajo interpretativo, y proclive a considerar los métodos deductivos y las técnicas de verificación como instrumentos, pero no como elementos constitutivos (cuando no, simplemente, como meros ejercicios de cientificismo o mimesis cientificotécnica).

Afortunadamente, tanto uno como otro aspecto admiten posiciones intermedias, lo que hace más difícil el esfuerzo de clasificación historiográfica y epistemológica, pero significa un alivio desde el punto de vista epistémico, tanto por lo que se refiere al dinamismo de las explicaciones, como en lo tocante al optimismo sobre el futuro desarrollo de los modelos.

1.2. La primera gran división "de carácter descriptivo, y aceptada comúnmente" corresponde a la fundamentada en el "énfasis" general, bien en el dominio lingüístico, bien en el dominio sociológico (Gipper 1976; Lavandera 1988), así como en las dimensiones o temas correspondientes a cada uno de ellos (Bright 1966; Fishman 1968). Esta bipartición es aplicable a todas las demás divisiones y delimitaciones posibles en este campo. Los trabajos recientes de Fasold (1984, 1990) y Labov (1994) son ejemplos actuales de la aceptación de esta línea de delimitación epistemológica. Desde el punto de vista de la representación sígnica, puede hablarse de gloto o linguocentrismo frente a semio o sociocentrismo.

Pueden distinguirse tres posibles procedimientos o vías de colaboración interdisciplinaria en el origen y desarrollo actual de la sociolingüística: 11) la intersección entre los objetos; 21) su inclusión recíproca y 31) la analogía entre los modelos científicos respectivos. No se trata, naturalmente, de agotar todas las posibilidades de clasificación, en el sentido de que todas las direcciones se incluyan sin dificultad y se ajusten a estos criterios de forma indudable. El esfuerzo debe, más bien, ir encaminado en el sentido del trazado de líneas de demarcación epistemológica (y bibliográfica) más reales que aquellas meramente descriptivas y basadas en los objetivos, los intereses o la formación académica de los investigadores:

10) La intersección entre los objetos lingüístico y social ha dado lugar al desarrollo de disciplinas "externas", tanto sociológicas como glotológicas, cuya importancia en el progreso de la sociolingüística como ciencia interdisciplinaria es parangonable a la de su repercusión en la evolución interna de las respectivas ciencias originales.

La zona de intersección efectiva entre ambos dominios se especializa en función del punto de vista (reversibilidad), tal y como se señaló antes. Podría, entonces, distinguirse, por un lado, desde la perspectiva glotológica, lo que se ha denominado "lingüística externa" o, por mayor precisión, "lingüística sociológica", característica de las perspectivas sociales o externas de la historia de la lengua (frente a la gramática histórica); de la dialectología social (frente a la geolingüística, la dialectometría, etc.) o de los estudios sobre los contactos interlingüísticos (lenguas mixtas; interferencias y multilingüismo).

Por otro lado, desde la perspectiva sociológica, el estudio de la zona de intersección adopta la forma de la sociolingüística institucional o sociología del lenguaje, especialmente dedicada a la investigación de la organización social de la diversidad lingüística, tal y como se observa en la estructura de las actitudes lingüísticas (Bierbach 1988); la variación sociofuncional (Bell 1984; Levinson 1988); la coexistencia, conmutación y sustitución de códigos (Poplack 1982); la sociolingüística aplicada (Trudgill 1984), etc.

20) El segundo procedimiento de colaboración interdisciplinar es la inclusión recíproca de los objetos teóricos respectivos. La inclusión del objeto sociológico en el glotológico supone una decisión claramente "lingüística" para el sociólogo, que se introduce así en una esfera interpretativa y cualitativa (Berger y Luckmann 1966; Mead 1934), pero, a la vez, constituye, en su origen, una vía sociológica para la investigación sociolingüística. Para esta sociolingüística llamada interaccional, el sistema lingüístico no presenta ningún interés especial en sí mismo, salvo en la medida en que pueda servir como clave para definir las rutinas conversacionales (Coulmas 1981), analizar los actos de habla (Moreno Fernández 1989) o captar adecuadamente las reglas de la interacción (Gumperz 1982).

Exactamente al contrario ocurre con la inclusión del objeto glotológico en el sociológico; esto es, con la ubicación de la lengua en la matriz sociocultural en la que funciona. La decisión de buscar en la teoría sociológica de la heterogeneidad social el fundamento para ordenar la variación lingüística (contextualización) supone "frente al caso anterior" una decisión "sociológica" que conduce la teoría de la variación a los dominios de la sociología empírica, de las técnicas estadísticas y, en general, de las ciencias empíricas y de los métodos experimentales. Al mismo tiempo, paradójicamente, esta sociolingüística llamada correlativa constituye una vía glotológica de la investigación sociolingüística.

31) El tercer procedimiento de integración es el de la analogía entre los modelos epistémicos de las respectivas ciencias, lo que permite el desarrollo de modelos específicos (Villena 1992, 175-195). Las corrientes denominadas cuantitativas (glotológicas; experimentales) suponen la superación de muchos de los problemas que presenta la sociolingüística correlativa. Por su parte, las direcciones interpretativas (sociológicas; cualitativas) avanzan considerablemente con relación a la sociolingüística interaccional, de la que proceden. Las dos están unidas por muchos elementos comunes (concepción del signo lingüístico, aparato conceptual parcialmente compartido, base crítica común con respecto a las disciplinas originarias, etc.), pero las separa una cuestión "ya comentada" de énfasis: bien en el sistema lingüístico, en el caso del "paradigma cuantitativo" (aunque, frente a la lingüística formal o "asocial", aquí se disponga de un interés específico por el análisis de la diversidad lingüística como significante del contenido social); bien en el individuo como locus de la lengua, en el caso de las corrientes interpretativas o reconstructivas (aunque aquí, frente a las vías sociológicas interaccionales, la lengua es, desde luego, algo más que un dato para el análisis de las normas sociales).

1.3. Los tres procedimientos de colaboración interdisciplinar esbozados arriba son, como se ha visto, criterios adecuados y realistas para establecer delimitaciones generales de corrientes o direcciones de investigación sociolingüística. Junto a ellos o, por mejor decir, como alternativa cognitiva, teórica y metodológica a los desarrollos considerados, está la denominada "lingüística de constitución social" (Villena 1992, 122-134). Ésta se establece como el resultado natural de la concepción sobre las relaciones entre las disciplinas glotológicas y del contenido que consiste en incluirlas en el círculo más amplio de las ciencias de la comunicación. Las disciplinas de la comunicación (inter e intrapersonal; esto es la economía, la sociología y, sobre todo, la antropología, pero también la psicología) establecen la base genérica (comunicación, intercambio), que se especifica en el siguiente ciclo (comunicación de cualquier tipo de mensaje), y que concluye en el ciclo glotológico (comunicación de mensajes lingüísticos), en el marco de un modelo de círculos concéntricos.

Este procedimiento "constitutivo" de relación epistemológica constituye una vía antropológica de investigación sociolingüística (Hymes 1973), en el que se incluyen todas las direcciones interesadas en el estudio de la formalización lingüística de las diferencias culturales o funcionales (antropología y etnografía del habla y de la comunicación), frente a la investigación de la variación formal a partir de situaciones reales o hipotéticas de equivalencia o identidad funcional o semántica.

Existe, pues, un modo comprensivo y abarcador de entender la ciencia general del lenguaje (Sprachwissen-schaft), como especializada en modelos distintos (de la capacidad lingüística y de la actuación verbal o de la concreción sociocontextual y discursiva), que corresponden a aspectos reales diferentes. Ello conduce a dar un cierto carácter tolerante o conformista a la lingüística contemporánea, que se erige como teoría unitaria sobre el lenguaje considerado como hecho formal específico, funcional social y práctico o político.

En el primer caso, se trata de la teoría gramatical, en sentido lato, y más o menos profundamente ampliada o modificada en la línea de una *profecía de autoliquidación+, bajo la forma de lingüística realista; esto es, la lingüística del parentesco o la similaridad, que parte de la presuposición acerca de la existencia de una semejanza subyacente de contenido (sea funcional o semántico), como condición de la variabilidad o diferenciación lingüística observable (Lavandera 1988).

El segundo caso corresponde a la lingüística del contraste o de la diferencia; a saber, la teoría lingüística constituida socialmente, que, frente al caso anterior, se basa en la constatación de diferencias reales de contenido de las que las lenguas son síntomas (probablemente es más oportuno referirse a disciplinas del habla y de la comunicación, y oponerlas a las propiamente glotológicas; ya sean variacionistas, ya claramente de inspiración e interés sociológico o interdisciplinar).

El tercer caso, por último, corresponde a la actividad práctica o aplicada lingüisticosocial. Los planteamientos aplicados o prácticos son ajenos tanto al interés por los límites de la forma lingüística (teoría gramatical y teoría de la variación gramatical) como por los usos o funciones lingüísticos en contraste (teoría del lenguaje y de las funciones lingüísticas). En consecuencia, ante todo, se centran en la intervención efectiva en la vida social (manipulación lingüística). Ahora bien, dicho componente práctico o aplicado está más o menos explícitamente en todas las corrientes y escuelas de investigación sociolingüística (ya sea con intención de control y mantenimiento del statu quo, ya sea con el interés contrario de subrayar, transformar o aclarar conflictos sociales o desigualdades de acceso a bienes materiales o simbólicos).

Tales son, pues, los polos alrededor de los cuales gira la reflexión contemporánea sobre el lenguaje como hecho social: ciencias lingüísticas del parentesco, ciencias comunicativas del contraste y ciencias aplicadas o de la intervención en la vida social.

1.4. Los intentos de clasificación de las corrientes de investigación son tan abundantes como las renuncias explícitas al establecimiento de límites precisos (Villena 1992, 81-141). Las distinciones efectuadas arriba se basan en el procedimiento de base empleado para la colaboración interdisciplinar; sin embargo, en muchos casos, aquél se confunde con el del objetivo o los fines del investigador (Trudgill 1978, 2-16; Hymes 1973, 315-324).

A este primer criterio pueden añadirse otros a los que, explícita o implícitamente, se ha hecho ya alusión con anterioridad:

11) la distinción entre gloto y semiocentrismo como las dos perspectivas o puntos de vista elementales de la mediación lingüisticosocial;

21) la oposición entre el modelo de mediación bipolar antropológico o "esqueológico" (relación entre la lengua y el contenido cultural; sea en sentido semio o glotocéntrico) y el modelo multipolar sociológico (relación entre la lengua y las demás esferas autónomas de acción social);

31) el modelo de intersección de los niveles de análisis; es decir, la distinción entre el nivel macro y el microsociolingüístico y los ejes de perspectiva temporal (sincrónico y diacrónico);

41) la concepción social subyacente; es decir, la idea del sujeto y de la sociedad y del papel de la lengua en los mercados sociales, culturales y lingüísticos; en ese marco, cabe distinguir Ccomplementariamente a las demás diferenciacionesC los desarrollos basados en ideologías sociales consensualistas (mayoritarios y dominantes: sociología empírica; teoría funcionalista de la estratificación; concepción de la lengua como instrumento neutro de comunicación) y los fundamentados en ideologías disensualistas (sociología marxista; concepción antagonista y economicista de las clases sociales; concepción de la lengua como reflejo o como locus de los conflictos sociales).

1.5. Del criterio tercero, basado en la intersección de los ejes temporales (sincrónico y diacrónico) y de los niveles socioinstitucional y sociobiográfico, surge el modelo de clasificación temática de los centros de interés de la sociolingüística (Luckmann 1975, 19-22), que constituye un buen punto de partida para el establecimiento de clasificaciones coherentes de la investigación en este campo (Villena 1992, 69):

PERSPECTIVA TEMPORAL
 
NIVEL DE ANÁLISIS DIACRONÍA SINCRONÍA
MACRO 1. Cambio lingüístico: factores internos, externos y cognitivos  

 

3. Estructura sociolingüística: variación inter e intrapersonal desde las perspectivas objetiva y subjetiva (conducta y actitudes)
MICRO  2. Adquisición y socialización: perspectivas individuales sobre el cambio lingüístico (innovación y difusión) 4. Interacción: interpretación de la variación lingüística en el acto de habla
 

1.6. En la figura siguiente se han representado gráficamente las direcciones o corrientes básicas de la investigación lingüisticosocial, en consonancia con los procedimientos de colaboración interdisciplinar estudiados arriba. Sobre la base de esta clasificación en tres grandes bloques (A: perspectivas "externas" sociológicas o glotológicas; B: perspectivas "internas" y C: modelos analógicos), pueden establecerse las precisiones que se consideren oportunas para dar cabida a notables matices dentro de estas líneas generales. Entre dichas precisiones, sobresalen las fundamentadas en los criterios complementarios incluidos arriba.

10) La distinción entre la perspectiva gloto y semiocéntrica contribuye a la fundamentación de la oposición entre las disciplinas "sociológicas" (sociolingüística institucional y sociolingüística interaccional) o "esqueológicas" (etnografía lingüística), por una parte, y las disciplinas "glotológicas" (lingüística "externa" o sociológica; sociolingüística correlativa; lingüística etnográfica), por otra. En cierta medida, al menos parcialmente, es esa misma la base para la la distinción entre los paradigmas cuantitativo e interpretativo (oposición entre sistema e individuo como locus y objeto de estudio; base o marco de referencias correlativo o etnográfico-lingüístico, respectivamente).

20) La distinción entre el tipo de modelo de mediación utilizado (bipolar antropológico o multipolar sociológico) separa las disciplinas del habla y de la comunicación (lingüística etnográfica de raíz humboldtiana; etnografía del habla) y las disciplinas glotológicas y sociológicas (externas o internas).

30) Las diferentes concepciones sociales subyacentes en las teorías permiten trazar una última línea de demarcación que opone modelos "ideológicos" (basados en la definición de la lengua como un instrumento de poder y dominio en la sociedad) y modelos "neutrales" (bien sean éstos últimos glotológicos formales "asociales", bien sociolingüísticos en sentido amplio, y basados en la definición de la lengua como un útil neutro de comunicación).

[INSERTAR FIGURA 1]
 

2. Sociolingüística de la lengua y sociolingüística del habla

2.1. En el modelo de Luckmann sobre la intersección de ejes temporales y niveles de abstracción (1975, 11-22) se representan los dominios temáticos de interés en la investigación sociolingüística. Es innegable el considerable avance científico y el progreso en el conocimiento que han supuesto más de treinta años de trabajo empírico y de reflexión metodológica, epistemológica y teórica sobre las esferas consideradas allí. Sin embargo, a pesar de que, como se ha apuntado en algunas ocasiones, la tarea interdisciplinar que está en el origen de este universo epistémico contiene las importantes ventajas de la colaboración, la ampliación de perspectivas y la mayor amplitud de miras, así como las inherentes a la posibilidad de los accesos diferentes y variados a un mismo objetivo o materia, la generalidad y la complementación metódica, es necesario reconocer que conlleva asimismo las desventajas de una cierta superficialidad o falta de profundidad en la penetración y el análisis de los sistemas particulares.

Desde el punto de vista de la ciencia del lenguaje, este defecto o insuficiencia de la sociolingüística se ha esgrimido con diferentes intenciones, no siempre neutrales, precisamente. La lingüística "asocial" ha mantenido una posición hegemónica en la ciencia lingüística y, en consecuencia, ha juzgado la práctica lingüisticosocial y, más aún, el pensamiento social sobre el lenguaje, como un "exceso" (hiperrealismo) o, al menos, como un complemento de la labor fundamental; nunca como una alternativa o como el término de una reforma imposible.

Por estas y otras razones, la sociolingüística y, especialmente, los modelos y paradigmas de orientación glotológica (cuantitativos; interpretativos, etc.) han prestado atención especial a problemas correlativos y operacionales, pero han desatendido, básicamente, el problema de la redefinición de las unidades glotológicas en el marco de las representaciones lingüisticosociales desarrolladas en su seno. La consecuencia ha sido la simplificación en el tratamiento de las estructuras lingüísticas, en beneficio, como es bien sabido, de la atención por el uso o la función social de las formas lingüísticas. La ciencia de la lengua (Sprachwissenschaft) ha modificado su interés primordial y se ha transformado progresivamente en ciencia del habla (Sprechwissenschaft).

De este modo, en el trabajo empírico "y quizás también en el desarrollo de los modelos teóricos, tanto los probabilísticos de la competencia individual, como los cualitativos del comportamiento individual en la interacción", se ha operado con elementos lingüísticos atómicos extraídos de los sistemas y subsistemas en los que funcionan, y se han tratado contrastes y diferencias sustanciales entre ellos desligadas o al margen de su función directa o indirectamente referencial o comunicativa.

El atomismo y el sustancialismo de la sociolingüística han parecido durante largo tiempo normales en la práctica de una investigación centrada en la variación fónica. Hoy día, al haberse ocupado los lingüistas variacionistas de variables sintácticas, léxicas o discursivas, con las que se plantean problemas estructurales, funcionales o semánticos, esta concepción no resulta ya tan aceptable. Sin embargo, en la práctica, hasta el trabajo de Weydt y Schlieben-Lange (1981) nadie había manifestado explícitamente su posición antisustancialista o antiatomística.

El variacionismo sociolingüístico (que engloba, más o menos certeramente, las corrientes cualitativas y cuantitativas que surgen como desarrollos naturales de las direcciones glotológicas y sociológicas fundadoras de este nuevo campo) supone, según Weydt y Schlieben-Lange (1981, 126-129, 141-142 et passim), un paso atrás con respecto a la situación de la ciencia lingüística anterior a su expansión. Distinciones importantes para la ciencia del lenguaje, y fundamentales para la representación y la explicación del funcionamiento de la comunicación, como las de forma y sustancia; sistema, norma y habla; sistema funcional y arquitectura de la lengua, etc., resultan eludidas en la práctica de la investigación sociolingüística.

Da la impresión de que se negara validez a los avances logrados por el formalismo antiatomístico, tanto en el eje sincrónico, como en el diacrónico, resultando en un empobrecimiento de las representaciones glotológicas. No se trata de negar repercusión o importancia a los análisis efectuados sobre dichas bases; lo que se pide es que se tengan en cuenta, y se las dote del status que merecen, las informaciones esenciales sobre aspectos formales y funcionales directamente relacionados con la función de la lengua como sistema distintivo que posibilita la comunicación entre individuos (Weydt y Schlieben-Lange 1981, 129). Se trata, en efecto, de encontrar un camino común que permita compaginar los datos cuantitativos exhaustivos y sus correlaciones paralingüísticas con las observaciones sistemáticas sobre la estructura lingüística; es decir, completar las investigaciones cuantitativas al uso por medio de los puntos de vista funcionales (Weydt y Schlieben-Lange 1981, 128-129).

2.2. Las corrientes glotológicas sociolingüísticas ocupan, a este respecto, una posición similar a la de la lingüística historicista decimonónica anterior a los descubrimientos del estructuralismo. En efecto, el formalismo se define como una reacción antihistoricista y antiatomística y, por lo tanto, se construye, esencialmente, en el eje sincrónico. Sólo con posterioridad, como es notorio, se desarrollan las direcciones estructuralistas en el eje diacrónico, como una especie de complemento. El variacionismo, al plantear su crítica de las insuficiencias de la lingüística "asocial", se enfrenta al formalismo sincrónico, negándole validez para la investigación realista de la lengua en su contexto de uso. Tal postura, inevitablemente, supone una recuperación conceptual del sustancialismo en el eje sincrónico (en realidad nunca ocupado con anterioridad, pero esperable, por cuanto dicha recuperación procede de las direcciones formalistas del siglo actual) y su ulterior aplicación al eje diacrónico.

Puede decirse que, así, se cierra fatalmente un círculo que, ahora, el neofuncionalismo sociolingüístico pretende cortar, basándose, como se apuntó arriba, en la necesidad de distinguir entre el realismo y el sustancialismo. Es perfectamente viable, como se dijo arriba, mantener las distinciones conceptuales ganadas a lo largo del presente siglo, sin perder por ello precisión en el registro de la variación lingüística. En este sentido, el neofuncionalismo recomienda la reintroducción de la forma y del sistema en el aparato conceptual de la sociolingüística glotológica.

La sociolingüística, como disciplina del habla, es, entonces, una reacción antiformalista en la segunda mitad del presente siglo, que supone la inversión del proceso de objetivación desarrollado por el estructuralismo, para volver a la situación previa. La sociolingüística sincrónica ocupa un espacio vacío (insuficiencia "congénita" de la ciencia lingüística), que corresponde al de la investigación sustancialista sincrónica; esto es, el que ahora abarca el realismo o "hiperrealismo" de las descripciones exhaustivas del comportamiento lingüístico en las comunidades de habla (emblema sociolingüístico por excelencia).

La ocupación de ese espacio y el trabajo empírico desarrollado en él son innegablemente de una enorme importancia; sin embargo, se trata de una labor que para los lingüistas resulta algo ajena ("alingüística", tanto, al menos, como la propia es "insuficiente" para los sociolingüistas), de modo que lo natural es propugnar (como se señaló arriba, al insistir en las propuestas de Weydt y Schlieben-Lange) la conexión o integración entre ese espacio y los puntos de vista formales definidos en el objetivismo glotológico.

El proceso -si se sigue de un modo continuo- supone movimientos o pasos de posiciones sustanciales a posiciones formales y viceversa, así como cambios en el centro de gravitación del interés epistémico (sincronía / diacronía) que son bien conocidos.

La posibilidad de una disciplina sociolingüística situada en el extremo formal del eje forma/sustancia, y en el extremo sistémico del eje sistema/átomo está abierta. Se trata de concebir en dicha intersección (al revés exactamente de donde se encuentra en la actualidad) una ciencia antisustancialista y antiatomística; tal es el objetivo "explícito o implícito" de muchos investigadores en este campo.

2.3. La posición "neofuncionalista" se sitúa en una línea contradictoria con la evolución del pensamiento social sobre el lenguaje en el presente siglo. Desde las críticas neogramáticas a los modelos biologicistas, pasando por los planteamientos geolingüísticos, estructurales y generativos con respecto a la variación y al cambio (Weinreich, Labov y Herzog 1968), hasta la actualidad de los modelos sociolingüísticos (Gimeno 1983), se ha progresado en el sentido de la precisión descriptiva y de la contextualización. Ahora bien, tal evolución ha ido pareja al abandono de la explicación de los principios internos en la sociolingüística, dejándose esta labor a la lingüística interna y reproduciéndose así algunos prejuicios añejos y contrarios a los planteamientos originales en el ámbito lingüisticosocial.

Si se introducen los rasgos manejados arriba (forma y sustancia; sistema / átomo) en el modelo de Luckmann, surge el siguiente modelo epistemológico que debería ponerse en relación con los desarrollos realistas de los conceptos de lengua y de competencia, tal y como se analizaron con anterioridad. El problema que se plantea es el de la fundamentación de las relaciones entre las posturas correspondientes a cada eje temporal (A y C en el eje diacrónico; B y D en el eje sincrónico), puesto que parece claro que, históricamente, las relaciones entre los planteamientos de un eje a otro se han dado en el sentido de B 6 A y C 6 D, como se argumentó arriba.

Eje diacrónico Eje sincrónico
 
Perspectiva formal y sistemática A) 

Estructuralismo y funcionalismo diacrónico: cambio lingüístico como cambio sistemático.

B) 

Formalismo y funcionalismo: descripción de las unidades y propiedades subyacentes.

Perspectiva sustancial y atomística C) 

Historicismo decimonónico: evolución mecánica de sonidos aislados (regularidad y generalidad). 

D) 

Variacionismo cuantitativo: observación de la realidad lingüística como hecho de covariación con parámetros extralingüísticos (dinamismo social). 

 

2.4. Tanto en el eje sincrónico como en el diacrónico, se hace precisa una definición de los modelos de investigación de la variación lingüística. Aunque las diferencias son notables, cabe hablar de dos posiciones generales: la perspectiva de adaptación y la de transformación (cf. Villena 1987, 114-118:

10) En la primera se entiende que las lenguas son independientes de las estructuras sociales en lo que se refiere a su funcionamiento interno, pero dependen de ellas en lo tocante a su manifestación (realización normal habitual o nivel intermedio entre la forma y el uso; esto es, tanto la variación intrapersonal como la interpersonal); consecuentemente, para dar cuenta de la diferenciación funcional o de uso, se ha de tender a la adaptación epistémica de los modelos clásicos, con el objeto de completar el estudio del sistema formal con el desarrollo de partes especializadas que se ocupen del análisis de los aspectos negativos o exteriores. No ha lugar, pues, al desarrollo de una teoría sociolingüística específica, sino a la ampliación de los objetivos de la lingüística clásica. Se incluyen aquí los modelos diasistemáticos o de coexistencia de sistemas, desarrollados, entre otros, por Kanngießer, Loflin o Houston, a partir de las ideas de Fries y Pike, Weinreich, Flydal o Coseriu (Dittmar 1976, 125-159; Klein 1974, 18-71).

20) En la segunda sección Cmás avanzadaC se pone en duda el principio de la independencia de los sistemas lingüísticos y, sin caer obligatoriamente en el mecanicismo o el sociologismo grosero, se afirma que las lenguas son conjuntos estructurados de posibilidades abiertas realmente a todos los hablantes; por lo tanto, han de comprender también en su representación las posibilidades de realización normal y los cambios de código; en consecuencia, es obligada la transformación epistémica (y no sólo la adaptación) de los modelos glotológicos que ha caracterizado el desarrollo académico de la sociolingüística en los últimos veinticinco años (Berruto 1980, 198-225; Dittmar 1976, 132-159; García Marcos 1993, 29-44; Moreno 1988, 111-142).

En dicha línea de transformación, los modelos realistas tienden a manifestar tempranamente distancias entre sí que, más adelante, han acabado por convertirse en las fallas o zonas de ruptura actuales de la investigación sociolingüística. Dichos contrastes se basan, sobre todo, más que en diferentes modos de concebir el objeto, en la propia selección de sus aspectos más notables. De entre ellos hay que destacar:

a) la definición del espacio de mediación lingüisticosocial depende de parámetros sintomáticos ligados a la opinión y al efecto social, más que a cualquier tipo de ordenación lingüística específica, en el caso de las orientaciones sociales o de contenido, donde se plantean las correlaciones lingüisticosociales en términos de dependencia o independencia de variables, frente a las opciones de orientación glotológica, cuyo leit motiv está en las diferenciaciones formales lingüísticas;

b) la amplitud del objetivo perseguido; bien sea el comportamiento objetivo independendientemente de la conciencia de los hablantes; sea aquél en sí mismo y en cuanto objeto de saber lingüístico (cuestión ésta crucial en lo que se refiere al ámbito de representación del modelo; esto es, si las propiedades establecidas forman o no parte del saber lingüístico de los individuos y grupos, además de las cuestiones generales acerca de la complementariedad entre factores objetivos y subjetivos del uso del lenguaje en su contexto (Weydt y Schlieben-Lange 1981, 120-125);

c) el grado de abstracción alcanzado en la definición del objeto y en la construcción del aparato conceptual correspondiente; es decir, su situación teórica en la tricotomía de sistema, norma y habla, y su especificación como modelo de la realidad lingüística (sprachlich) o como mero modelo de representación (sprachwissenschaftlich).

d) finalmente, la elección del núcleo de observación: el grupo, como agregado de sujetos, o el individuo (esto es, la justificación teórica de los datos según criterios basados bien en el isomorfismo entre el comportamiento individual y los promedios de sus agregados; bien la fundamentación psicosocial del uso individual puro).
 

2.5. Los modelos variacionistas surgidos más o menos directamente de la obra de William Labov se han inclinado por interpretaciones del funcionamiento comunitario basadas en unas reglas del juego impuestas como normas de seguimiento mimético, que alcanzan a todos los hablantes por el mero hecho de su pertenencia a la comunidad. La ordenación del comportamiento variable se unifica, entonces, según regularidades de uso y de reacción ante ciertos aspectos variables de la lengua o lenguas comunitarias, y según condiciones contextuales compartidas (reglas variables). Los hablantes poseen competencias lingüísticas muy ricas y dúctiles que les permiten el manejo de repertorios complejos, y que los ayudan a discriminar entre sistemas y subsistemas lingüísticos en el seno de la comunidad. Las representaciones variacionistas de la escala de variedades comunitaria (organizada según cuatro dimensiones o ejes de variación, como es bien sabido) constituyen siempre una suerte de suprasistema o arquitectura lingüística y, por lo tanto, con pretensiones claras de explicación del funcionamiento real del uso de la lengua en la sociedad; ciencia del habla (Sprechwissenschaft):

I) La crítica, en primer lugar, de la temporalidad o contingencia del modelo variacionista (Hudson 1980; Romaine 1982) y, por ello, la insistencia en la descripción de situaciones bien diferentes de las fundamentadas en estructuras mimeticoelitistas como las estudiadas por Labov en Nueva York (Gumperz, Milroy, Hudson, Trudgill, Auer, Holmquist, etc.), así como la atención por estructuras intermedias entre el grupo o la clase socioeconómica y el individuo (red social, mercado), aptas para la descripción más exacta de las interacciones, han producido una primera reacción en el seno del variacionismo (fundamentalmente de tinte metodológico), en la línea de lo que podría denominarse (fig. 2) crítica de contenido del labovianismo (esto es, el progreso en el conocimiento de la profundidad historicosocial de los fundamentos de contenido).

[INSERTAR FIGURA 2]

II) La segunda reacción procede del estructuralismo glotológico y coincide con las críticas generativistas a la inanidad teórica de la sociolingüística glotocéntrica. Plantea lo que, en estricto paralelismo con el caso anterior, podría denominarse crítica de la expresión del labovianismo y de otros modelos semejantes, y se centra especialmente en su falta de profundidad lingüística. Se trata de compaginar el conocimiento de los aspectos de variación y de sus dimensiones explicativas con los límites funcionales que la propia lengua impone; ciencia de la lengua (Sprachwissenschaft).

III) La tercera reacción tiene, en realidad, una antigüedad similar a la de los propios modelos labovianos (Bickerton, DeCamp, Bailey), de los que se ha presentado muchas veces como alternativa metodológica y teórica. Se trata de la reafirmación del individuo como actor lingüístico; de la lengua como acto de identidad, y de la comunidad de habla como un continuo (Le Page y Tabouret-Keller 1985), según es proverbial en los modelos criollistas o inspirados en ellos (Stehl 1986). La comunidad se establece como una escala dinámica de convergencias y divergencias lingüísticas (concentración y dispersión), según patrones multinómicos (Milroy 1982). A decir verdad, constituye esta última reacción una variante de la primera y con ella puede tratarse conjuntamente.


REFERENCIAS

Bell 1984: BELL, A., "Language style as audience design", LiS 13 (1984), 145-204.
Berger y Luckmann 1966: BERGER, P.L. y Th. Luckmann, La construcción social de la realidad, Amorrortu, Buenos Aires, 1968 (quinta reimpr. 1979).
Berruto 1980: BERRUTO, G., La variabilità sociale della lingua, Loescher, Turín, 1980.
Bierbach 1988: BIERBACH, Ch., *Les actituds lingüístiques+, in A. Bastardas y A. Soler (eds.), Sociolingüística i llengua catalana, Empúries, Barcelona, 1988, 155-183.
Bright (ed.) 1966: BRIGHT, W. (ed.), Sociolinguistics, Mouton, La Haya, 1975/ 3.
Casado 1988: CASADO VELARDE, M., Lenguaje y cultura. La etnolingüística, Síntesis, Madrid, 1988.
Chambers y Trudgill 1980: CHAMBERS, J.K. y P. Trudgill, La dialectología, Visor, Madrid, 1994.
Coseriu 1981b: COSERIU, E., "La socio- y la etnolingüística: sus fundamentos y sus tareas", Anuario de Letras 19 (1981), 5-29.
Coulmas 1981: COULMAS, FL., Conversational routine. Explorations in standardized communication situations and prepatterned speech, Mouton, La Haya, 1981.
Dittmar 1976: DITTMAR, N., Sociolinguistics. A critical survey of theory and application, Arnold, Londres, 1976 [1973].
Fasold 1978: FASOLD, R.W., "Language variation and linguistic competence", in D. Sankoff (ed.), 1978, 85-88.
Fasold 1984: FASOLD, R.W., The sociolinguistics of society, Blackwell, Oxford, 1984.
Fasold 1990: FASOLD, R.W., The sociolinguistics of language, Blackwell, Oxford, 1990.
Fishman 1968: FISHMAN, J., "Basic issues in the Sociology of Language", Language 43 (1968), 586-604.
García Marcos 1993: GARCÍA MARCOS, F., Nociones de sociolingüística, Octaedro, Barcelona, 1993.
Gimeno 1983: GIMENO, F., "Hacia una sociolingüística histórica", ELUA 1 (1983), 181-226.
Gipper 1976: GIPPER, H., "Soziolinguistik oder Sprachsoziologie?", in A. Schaff (ed.), Soziolinguistik, Europaverlag, Viena, 1976, 75-101.
Gumperz 1982: GUMPERZ, J.J., Discourse strategies. Studies in interactional sociolinguistics, Cambridge U.P., Nueva York, 1982.
Hudson 1980: HUDSON, R.A., La sociolingüística, Anagrama, Barcelona, 1981.
Hymes 1973: HYMES, D., "The scope of sociolinguistics", in Shuy (ed.) Sociolinguistics. Current trends and prospects, MSLL, GUP, Washington, 1973, 313-333.
Hymes 1974: HYMES, D., Foundations in sociolinguistics. An ethnographic approach, Univ. of Pennsylvania, Filadelfia, 1974, Tavistock, Londres, 1977.
Jakobson 1973: JAKOBSON, R., Main trends in the science of language, Allen y Unwin, Londres, 1973.
Kjolseth 1971: KJOLSETH, R., "Die Entwicklung der Sprachsoziologie und ihre sozialen Implikationen", in R. Kjolseth y F. Sack (eds.), Zur Soziologie der Sprache, Kölner Zeitschrift für Soziologie und Sozialpsychologie, Westdeutscher Verlag, Opladen, 1971, 9-32.
Klein 1974: KLEIN, W., Variation in der Sprache. Ein Verfahren zu ihrer Beschreibung, Scriptor, Kronberg, 1974.
Koerner 1986: KOERNER, E.F.K., "Aux sources de la sociolinguistique", in Actas del XVIII CILFR, Univ. de Trier, 1986, vol. V, Linguistique pragmatique et sociolinguistique, Niemeyer, Tubinga, 1988, 16-34.
Labov 1972c: LABOV, W., Language in the inner city. Studies in the Black English Vernacular, Blackwell, Oxford, 1977.
Labov 1984: LABOV, W., "Field methods of the Project of Linguistic Change and Variation", in J. Baugh y J. Sherzer (eds.), Language in use. Readings in sociolinguistics, Prentice-Hall, Englewood Cliffs, N.J., 1984, 28-53.
Labov 1994: LABOV, W., Principles of linguistic change. Internal Factors, Balckwell, Oxford y Cambridge, 1994.
Lavandera 1988: LAVANDERA, B.R., "The study of language in its socio-cultural context", in F.J. Newmeyer (ed.) Newmeyer (ed.) 1988: NEWMEYER, F.J., Panorama de la lingüística moderna de la Universidad de Cambridge, IV, El lenguaje: contexto sociocultural, Madrid, 1992, 1-13.
Le Page y Tabouret-Keller 1985: LE PAGE, R.B. y A. Tabouret-Keller, Acts of identity. Creole-bases approaches to language and ethnicity, CUP, Cambridge, 1985.
Levinson 1988: LEVINSON, S.C., "Conceptual problems in the study of regional and cultural style", in N. Dittmar y P. Schlobinski (eds.), The sociolinguistics of urban vernaculars. Case studies and their evaluation, de Gruyter, Berlín-Nueva York, 1988 161-190.
Mead 1934: MEAD, G.H., Espíritu, persona y sociedad, Paidós, Buenos Aires, 1953.
Milroy 1980: MILROY, L., Language and social networks, Blackwell, Oxford, 1987/ 2.
Milroy 1982: MILROY, L., "Social network and linguistic focusing", in Romaine (ed.) 1982, 141-153.
Milroy 1987: MILROY, L., Observing and analysing natural language, Blackwell, Oxford, 1987.
Moreno 1988: MORENO FERNÁNDEZ, F., Sociolingüística en EE.UU. (1975-1985). Guía bibliográfica crítica, Ágora, Málaga, 1988.
Moreno 1989: MORENO FERNÁNDEZ, F., "Análisis lingüístico de actos de habla coloquiales", EA 51/52 (1989), 5-51 y 5-57.
Mühlhäusler 1986: MÜHLHÄUSLER, P., Pidgin and creole linguistics, Blackwell, Oxford, 1986.
Poplack 1982: Poplack, S., "Sometimes I'll start a sentence in Spanish y termino en español: Toward a typology of codeswitching", in Spanish in the United States. Sociolinguistic aspects, CUP, Nueva York, 1982, 230-263.
Romaine (ed.) 1982: ROMAINE, S., Sociolinguistic variation in speech communities, E. Arnold, Londres, 1982.
Stehl 1988: STEHL, Th., "Les concepts de continuum et de gradatum dans la linguistique variationnelle", Actas del XVIII CILFR, Univ. de Trier, 1986, vol. V, Linguistique pragmatique et sociolinguistique, Niemeyer, Tubinga, 1988, 28-40.
Trudgill 1978: TRUDGILL, P., "Introduction: sociolinguistics and sociolinguistics", in Trudgill (ed.), Sociolinguistic patterns of British English, Arnold, Londres, 1978, 1-18.
Trudgill (ed.) 1984: TRUDGILL, P., (ed.) Applied sociolinguistics, Academic Press, Londres, 1984.
Vàrvaro 1972: VÀRVARO, A., "Storia della lingua: passato e prospettive di una categoria controversa" in La parola nel tempo. Lingua, società e storia, Il Mulino, Bolonia, 1984, 9-77.
Villena 1987: VILLENA, J.A., "Conformismo y ciencia del lenguaje. La ideología del neutralismo lingüístico y la posición sociolingüística", in Antiqua et Nova Romania. Estudios lingüísticos y filológicos en Honor del Profesor José Mondéjar, Servicio de Publicaciones, Universidad de Granada, 1983, I y II, vol II, 89-120.
Villena 1992: VILLENA, J.A., Fundamentos del pensamiento social sobre el lenguaje. Constitución y crítica de la sociolingüística, Hybris, Ágora, Málaga, 1992.
Weinreich, Labov y Herzog 1968: WEINREICH, U., W. Labov y M.I. Herzog, "Empirical Foundations for a theory of language change", in W.P. Lehmann y Y. Malkiel (eds.), Directions for Historical Linguistics. A Symposium, Univ. of Texas Press, Austin, 1968, 95-195.
Weydt y Schlieben-Lange 1981: WEYDT, H. y B. Schlieben-Lange, "Wie realistisch sind Variationsgrammatiken?", in Logos Semantikos. Studia Linguistica in Honorem E. Coseriu, Gredos-de Gruyter, Madrid-Berlín-Nueva York, I-V, vol. V, 1981, 117-145.


THEORIA  | Proyecto Crítico de Ciencias Sociales - Universidad Complutense de Madrid