La finalidad
de las Humanidades y las Ciencias Sociales ha sido desde siempre llevar a cabo
la tarea de conocer y, eventualmente, criticar los contenidos y manifestaciones
del medio social y cultural en el que habitan. En este sentido, lo que se
pretende con este Master es reconstruir el legado del pensamiento crítico (al
modo como la Escuela
de Frankfurt hizo en la Europa
y América posteriores a las dos guerras mundiales), con referencia esta vez a las
formas y realidades que caracterizan en la actualidad a la organización
política y a la producción cultural de Europa. En uno y otro de estos dos ámbitos
se formula un problema que, si bien distendido en niveles diferentes, se
asienta sobre una base común. En efecto: la organización política europea, que
aparece determinada por la convergencia progresiva de sus estructuras
económicas y sociales, no ha logrado fijar todavía los signos de identidad que
podrían hacer de ella una comunidad realmente unificada y sentida como tal. Se
está de acuerdo en que, puesto que tales signos de identidad no pueden proceder
de la historia (dominada, en el caso de Europa, más por los conflictos entre
sus miembros que por los esfuerzos de estos últimos en pro de su pacifica
integración), la fuente de donde pueden obtenerse ha de situarse más bien en la
herencia de su cultura (que, en cambio, sí ha sido común y ha participado
siempre de una intensa circulación de sus realizaciones).
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El primer objetivo de
este Master es explorar la cultura europea, tomada en sentido lato, como medio
de determinar y hacer operativas las raíces comunes de la ciudadanía europea.
Ahora bien, la contrastación de este objetivo con el actual espacio cultural de
Europa no puede ponerse al margen de la situación genérica de la cultura,
dominada a estas alturas por las presiones de una globalización a escala
planetaria más o menos identificable con el ascenso de la sociedad postmoderna.
El segundo objetivo de este master, necesariamente derivado del primero y, en
todo caso, no independiente de él, es aislar y reconocer la voz europea en el
contexto de las producciones de la cultura mundial postmoderna, como una parte
de ella que debe sentirse a la vez como propia y como no excluyente de todas
las demás. Y este es el punto –que, a nuestro juicio, unifica o coordina los
dos niveles acabados de reseñar– en el que se hace precisa una reactualización
del pensamiento crítico. Se trata de responder al reto de la conformación de la
ciudadanía europea desde un análisis no reductor y no mitológico de sus raíces
culturales contrastadas con la realidad cultural de nuestro tiempo.